Hay dos sensaciones que odio en mi.
La primera es sentir que algo se escapa a mi control. Que va más allá de mi, que no lo puedo controlar. Me hace sentir vulnerable, débil y perdida.Es difícil sentir algo y temer perderlo. No conocer a alguien nunca lo suficiente como para saber sus reacciones. No saber si darte los buenos días o las buenas noches.Debo de ser idiota, porque lo que más me gusta es eso, no saber si te pierdo o si sólo te vas a universos paralelos, no saber si buscarte o si tú estás pensando lo mismo. Me encanta la incertidumbre que me generas, engancha.
Me pones (nerviosa).
La segunda es sentir que quién no se controla soy yo. Darme cuenta en días así, que soy más débil de lo que pensaba. Que mi coraza no me protege como yo quisiera, que quizá ni si quiera lleve coraza. Y suelo sentirme mucho así. Por eso, a veces me cuesta implicarme, me cuesta dar mucho de mi, dejarme conocer. Me asusta pensar que puedas conocerme demasiado, ya ves, darte todo de mi y que lo destruyas, lo temo casi tanto como que no me dejes conocerte.A veces, sin más, estoy perdida. A veces, sin más, me pierdes. En una noche cualquiera, como quisiera hacerte el amor.Perdóname si a veces huyo, si escapo. Es que a veces es más fácil no verte si no te pienso. A veces sin embargo, te sueño, y ya ves, pierdo el control.
Me pierdo (contigo).
No hay comentarios:
Publicar un comentario