Han sido días totalmente inestables y de dolor; un dolor muy profundo en mi interior y aún siento que no se va. Es algo que no puedo evitar, que está ahí, que permanece y que además, le gusta hacerme compañía y, a pesar de que yo quiera avanzar, siempre existe algo superior que me retiene y me hace volver a la misma línea de salida.
Dolores de cabeza sin interrupción, pastillas para calmar el dolor, golpes por estúpidez, lágrimas en la almohada, café y nicotina como alimento y vuelta a empezar. Una vez más.
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